El juego de la Arena

Sentía como la caliente sangre de aquel otro gladiador se deslizaba por su mano, la estocada había sido certera, solo tenia que retirar su espada y dejarlo, ya estaba muerto. Retiró la espada y su contrincante cayó en sus brazos mirándole fijamente a la cara, aunque sabía que no le quedaba más opción, derrota es muerte victoria es vida, no podía evitar sentirse culpable.



Cayó de rodillas a la arena por mezcla del cansancio y la culpabilidad, bajo la cabeza y se miró sus manos llenas de sangre, en ese mismo instante comprendió que el no era el culpable de aquel crimen y levantó su cabeza, dirigió su mirada al cónsul que presidía el estadio, agarró su espada, examinó la velocidad de las ráfagas de aire, visualizó su objetivo, todo estaba preparado para lanzar su espada y acabar con esa pesadilla, entonces pensó en las palabras de aquel hombre en la escuela de gladiadores de Capua y comprendió que todavía no era el momento.

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Crónicas de la Puebla de los Aroles

7º Parte

Los días de Agosto comenzaban y el viejo Agustín Gea recopilaba los datos necesarios para las cabañuelas, tenia en cuenta no solo el tiempo climático sino también la naturaleza de los leones rayados de Bangladesh, tanto así como sus hábitos alimentarios, como sus apariciones en la Puebla de los Aroles y las partidas a dominó que a estos les gustaba jugar con el Tio Ramón y sus parroquianos, nunca fueron capaces ganar, en este pueblo es fervor lo que hay por el dominó.


La veracidad de las predicciones de Agustín eran por primera vez discutidas por el señor de azul, si el señor de azul, esta persona de atuendo azulado y rostro redondeado había llegado hace unas semanas sin presentarse, nadie de nosotros sabia su nombre, bueno si, lo sabia Mariano pero no lo quería decir. Pese a las adversidades las predicciones del viejo Agustín se cumplieron, el día 5 de Septiembre a las 14:13 comenzaron a precipitarse sobre la Puebla de los Aroles calderos de agua, todo como el Viejo Agustín lo había predicho, lo extraño es que los calderos caían vacios, sin una gota de agua en su interior, esto si que era una mala noticia para el campo.

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Asesinato en Noche Vieja

Cogió su mano y la colocó sobre la mesilla, sentía como aquella chica con la mirada llena de lágrimas le pedía clemencia. Sin pensarlo levantó el hacha y de un golpe seco en la delicada muñeca de la chica separó su extremidad del cuerdo. Un gran grito seguido de un gran llanto se escuchó en toda la habitación, poco después la chica se desmayó.



Esperaba con paciencia, mirando su cuerpo desnudo y su mano amputada, estaba atada con firmeza en una silla de madera y mimbre. Finalmente la chica volvió en sí, y poco después de volver y tomar conciencia de donde estaba, la chica con palabras entrecortadas le preguntó -¿Por qué me haces esto? a lo que contestó –La vida no tiene un porque - La chica asustada gritaba y gritaba, parecía que nadie le oía, en fin de año en un hotel de Ibiza quien iba hacer caso a unos grititos.

Sin más rodeos alzó el hacha con fuerza y le atravesó el cráneo, toda la habitación había cambiado de color, era ahora de un rojo intenso.

Poco a poco troceó el cadáver de la chica con su hacha y guardó en el armario los trozos, todos excepto la mano que le había cortado anteriormente a la chica, esta la guardaría como recuerdo, así que la lió en papel y la metió en su bolso. Después se duchó en la misma habitación, no podía salir de toda sudada y llena de sangre, así que cogió un bonito vestido negro de noche y unos pendientes de la maleta de la chica y se los puso, luego se maquilló para seguir disfrutando de la fiesta de fin de año.

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